miércoles

- frío provisional



   Parece que no es Tokyo, ni siquiera son Madrid o París. No, ninguno de esos trae el frío en estas fechas. El frío que se instala en nuestras alcobas y nuestras sábanas, el mismo frío que paraliza los despertares y mantiene en letargo los dedos, no viene de afuera. Surge desde el propio invierno, desde las mismísimas calles húmedas y las cafeterías vacías. Sale desde las mismas luces de navidad en el mismo momento en que se apagan hasta el año próximo.
  Pero su origen es lo de menos. Lo cierto es que, ya venga desde el cielo impenetrable o emane de las bufandas y los guantes, el frío que nos adormece en este paréntesis no soltará nuestros pescuezos hasta bien entrada la primavera. Lo cierto es que se acomodará junto a nosotros en la misma estufa, leyendo nuestros libros, oyendo nuestras canciones, devorando nuestras cenas…
  Eso es lo cierto.
  Pero lo sorprendente es que ni un solo milímetro de nuestras pieles se erizará cuando arropemos juntos frío y sueño cada medianoche. Lo increíble es que conviviremos con él. Aún cuando ahogue y arañe la voz, seguiremos solapados a él. Sin poder si quiera pensar que nuestra existencia no está ligada a la suya. Y no nos parecerá tan triste cuando la primavera, o cualquier otra estación, nos sorprenda en una plaza o una ventana, porque entonces, el frío, será tan nuestro como los ojos o el aliento, casi tan nuestro como la ropa interior….


sábado

- 198(.)








  Y en verdad eran tiempos difíciles, para los hermanos, los vecinos, las mujeres y nosotros...
   Nada parecía poder detenerla. Ni el hambre de tantos ojos ni el fango de los pies supieron o quisieron dar el alto. Entonces resolviste, de tripas corazón, perpetrar la doma.
  Subían camisas, bajaban pantalones, tenían la cara marrón y las luces de los cines trepándoles la coronilla. Repartían y a veces se les caía una suerte de promesa del sobre. No parecía suceder nada más. Ninguna otra cosa sucedía. Mientras tanto los vecinos han muerto, los hermanos huído, las mujeres parido y nosotros... nosotros no hemos ganado una sola arruga en el traje.

viernes

- Under Control (4)






   Que había engordado bastante y que iba sin afeitar son cosas que no necesitaba que le recordara. Bromeaba zafio con aquel viernes al salir del estadio cuando cruzaron algo más que una sonrisa. Y el ojo morado suyo, y la nariz rota de él. "Algún mordisco más te has llevado, hijo de puta. Terminemos con esto cuanto antes y cierra de una vez la boca", piensa. Y un soplo de petaca, ansioso por darle finiquito al asunto y a la camaradería impostada de ambos, soez en la boca del otro y las manos. Pegándosele en las solapas indecente.
   La bolsa de viaje grasienta, pesada, tirando del brazo con afán de arrancarlo. Sostiene el semblante y la mueca descolgada en la que se ha quedado la sonrisa de la mañana. Atravesando la puerta y la pituitaria la loción. Butcombe por favor. Una y media y uno de cinco sobre la barra.

lunes

- Under Control (3)



                                                 
Donkey Jaw by America on Grooveshark
   El camarero no prestó atención en toda la noche, limitándose a llenar el vaso de Butcombe cada vez. Era día de dole y la parroquia anduvo invirtiéndola en el White Hart y las carreras sin remordimiento ni piedad aparentes. En días como éste olían a loción y suavizante. Una suerte de lucidez del moribundo que empapaba los taburetes.
   Los zapatos mojados y el fin de semana crudo colgando en la puerta antes de salir. Vistazo al espejo y se clava en la cara una sonrisa mientras tantea en el bolsillo. "Volveré tarde", piensa. Y justo después, "no importaría si no volviese", piensa.
   Hay tregua en el cielo metálico que promete a los barcos faena, esta noche sí. Benson y desayuno de petaca al doblar la esquina. La sonrisa se va descolgando. Se sube la cremallera del abrigo hasta la nariz y levanta la mano en la parada. Hace más frío que ayer, piensa, y los Rovers han vuelto a perder esta semana, "tuercebotas", piensa. Sutton. Thanks driver.
Licencia de Creative Commons
Rather be the Devil by Samu W. Pecker is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en rather-be-the-devil.blogspot.com.es.

sábado

- Under control (II)




Small Song by Lhasa de Sela on Grooveshark
   Arrastra cansado la silla hacia el centro del cuarto, mirando al techo moteado, escrutando. Han encontrado el cadáver de Archer en un callejón sobre Stockton y se encarama en la silla alargando la mano hacia el detector de humos.
   El domingo sopla en vanguardia interrumpido por un zumbido pelirrojo. Los papeles lo han sacado en sucesos, "it's all under control". La Gardaí sigue sin enterarse de nada y Mary Astor desespera por encajar en la mujer fatal que le han encomendado. Ceniza sobre la moqueta mientras se traga el relato pelirrojo. Todo bajo control, sólo una ducha para templar y abrir la maleta. Sólo veinte minutos antes de cruzar las gafas con los últimos borrachos. Piensa, veinte minutos para mandar al diablo el negocio y al conserje. Veinte minutos, atravesar las fauces acristaladas del hotel y exponer los dedos de los pies. La habitación pulcra y bajo control, Gowen.



miércoles

- Under control (I)


O Canto De Oxum by Toquinho & Vinícius on Grooveshark


   Controlable por el momento. Click en "next song" mientras enfila el pasillo hasta la garita de pasaportes. Casi suda, apretado más por el virtual peso que por el agosto.
   Aún controlable desde la ventanilla del taxi y los escaparates calentando motores. Piensa en Howth. Mantuvo el control. Aguerrido, quiere pensar. Ale en el White Hart, quiere pensar.
   El aire acondicionado exprime sobre la moqueta caldo turbio. La mancha va siendo antigua de varias temporadas. Sigue bajo control, a pesar de la gotera y la desesperante procesión de palmeras afuera. Adivinable el Mediterráneo casi verde, casi almizcle desde el octavo piso.

   Luego se desperezan sandalias, gorritos y bermudas encaramándose a figuritas bajo la ventana. Mantiene el control. Pecas en el almuerzo y "por qué tendrán unos horarios tan estúpidos" por enésima vez. "under control" quiere pensar. "Ale at The White Hart" quiere pensar.




viernes

- a pesar del Atlántico y con permiso




  Ellos no lo saben y, ché, eso me da una pequeña ventaja. Yo sabía, mucho antes que vos, que la idea de los barrotes de oro no tenía nada que ver acá. Y, Flaco, que querés que diga, no me apesadumbra demasiado saberlo.
  Todo comenzó, bueno quizás aún esté todo por comenzar, pero digamos que partimos del barrio de Platerías en el mes de Julio hace cinco años. Fue uno de los inviernos más fríos que yo recuerde. Yo andaba siempre corriendo con mi pullóver beige en un vertiginoso slalom por las calles de la ciudad. Buscaba, buscaba afanosamente una esquina donde apoyarme (todavía la busco acá) y recuperarme de la sensación que producían aquellos pibes con tizne en el hocico y en la mirada. Buscaba tan afanosamente que todo lo que buscaba podría haber estado en la siguiente cuadra y ni siquiera haberlo olido. Pero no la estaba buscando ahora a ella.
  Y sí, viejo, como todas las cosas que no buscás, apareció ella parada, con un abriguito diminuto que dejaba al descubierto sus piernitas igualmente diminutas. Me pareció que todo se agrandaba alrededor de ella. Y no sé, Flaco, o yo estaba volviéndome loco o sin duda era ella. Porque a pesar de los años, los guantes, la bufandita tapando sus labios diminutos y fríos y mi afanosa búsqueda que no me dejaba ver más allá de mi hocico, a pesar de todo, ché, a pesar del Atlántico, la reconocí.
  Por aquel entonces andaba la cosa medio revuelta en el país (¿cuándo no, Flaco?) aunque allá en el barrio no notáramos nada más que algunos ecos lejanos que nos traían los noticiosos de la radio. Pero eso allá en el barrio no se advertía. Allá vivíamos en crisis permanente desde hacía ya no sé cuanto tiempo. Nos daba igual que Hoffman agarrara la plata o que Mascherini hiciera volar no sé qué papeles comprometidos. Sólo nos dolían ya los estómagos y los exilios. Las desapariciones y las papas, ché, eran lo que nos mantenía en la crisis permanente.
  Pero a pesar de todo, Flaco, a pesar del Atlántico, ché, ella estaba paradita justo en la cuadra de enfrente. Y, o yo la confundí, con tanto abriguito y sombrero de lana o, y vos dirás lo que sea, en verdad era ella…

5 de Noviembre, París


martes

- Gratis

It Don't Mean A Thing by Jimmy Forrest With Duke Ellington & His Orchestra on Grooveshark


Acérquense!
véanlo
oiganlo
saboréenlo

Bebiéndolo rápido
sube por sus venas
hasta el cráneo

Acérquense
no querrán nada más
cuando lo prueben

Acérquense
tomen un pedazo
un sorbo
una bocanada

Acérquense
no se han descrito
contraindicaciones
y sirve para casi todo

Acérquense
y comprueben!
primeras calidades

Tomen
Oigan
Esnifen!

Acérquense
y vean
qué elegancia de acabados!
qué fuerza en el diseño!
qué inigualable aroma!

Acérquense!
miles de beneficiarios
a lo largo del país les animarían
no sean los últimos en probarlo

Acérquense
ustedes lo saben...!
este humo no va a venderse solo



véanlo, ustedes saben, infinitamente mejor que este texto: "El Vendedor de Humo"




domingo

- Siempre tengo

Siempre tengo tantas cosas
tan cruciales que contarte
cuando al borde de la cama
me afligen o me exaltan 
dolores y amores inconfesables 
que cuando aplasto el cigarrillo 
en el cenicero repleto
ya no me salen las palabras
de puro ávido por escribirlas 
renuncio a derramarlas 
apago la luz y miro 
fijamente en la oscuridad 
que es donde puedo verte 
y me resigno al insomnio 
acompañado de este vértigo sin fondo 
lleno de todo lo que te quise decir 
cuando me senté al borde de la cama




extraído del Libro del Gato, 
ilustrado por Esther L Polonio